La mejora de la capacidad de las empresas para
atraer y retener al talento más brillante se ha convertido, en los últimos tiempos, en uno de los mantras de gestión más comunes. Una competencia globalizada o una
escasez de perfiles
que se adapten a lo que el mercado laboral demanda suelen explicar esa
afirmación. Pero la teoría debe, en algún momento, extenderse a la
práctica. Y en el caso español,
esto todavía está por suceder.
España ocupa el puesto
32 sobre un total de 63 países que participan en el último
Ranking de Talento Mundial, que elabora
la escuela de negocios suiza IMD,
uno de los indicadores de referencia para analizar capacidad de los
países para atraer, desarrollar y retener los mejores perfiles. Para
ello utilizan una treintena de indicadores, procedentes de estadísticas
económicas y encuestas a directivos, que se acaban estructurando en tres
grandes áreas:inversión y desarrollo, atracción y preparación. Dentro
de cada uno de ellos se encuentran otros conceptos como educación,
formación a los trabajadores,
coste y calidad de vida, fuga de cerebros, idiomas, remuneración...
En base a esta metodología,
Suiza es el
país más competente para atraer talento, seguido de Dinamarca, Bélgica,
Austria y Finlandia. Los diez primeros países son europeos, siendo
Alemania octava. EE UU ocupa el puesto 16º, Reino Unido el 21º, Japón el
31º y China el 40º. La posición de España, en el 32, supone
una mejora de dos puestos respecto al año anterior, pero es insuficiente para sacarle de la mitad baja de la clasificación. Eso significa estar por debajo de países como
Chipre, Qatar, Taiwán,
Portugal,
Arabia Saudí, Estonia o Kazajistán, y por delante de otros como Italia,
Polonia, Grecia o Rusia. El economista del Centro de Competitividad
Mundial del IMD, José Caballero, especifica que
remuneración, inversión en educación,
motivación
de la fuerza laboral y la calidad del sistema sanitario son los
factores que más influyen en la decisión del profesional que sale de su
país. Y en algunos de ellos,
España no sale bien parada.
El primero, el
gasto público total en educación,
apartado en el que sitúa en el puesto 39. Otro, la motivación de los
profesionales, aspecto en el que ocupa la posición 44ª. Como explica
Caballero, esto es consecuencia de la mala puntuación que cosecha España
en otros dos puntos importantes:la formación de los empleados, donde se
encuentra en el escalón 58, y sobre todo, en la
importancia que dan las empresas a atraer y retener talento, que es poca,
ya que ocupa el puesto 59. “Este es un reflejo de las políticas que los
ejecutivos llevan a cabo en sus empresas, por lo que debe ser una
preocupación para los directivos españoles”, afirma Caballero.
El índice refleja una falta de motivación de los
trabajadores originada, en parte, por una muy baja apuesta de las
empresas porsu formación
En cambio, España sale mejor parada en cuanto al nivel de
atracción de empleados extranjeros, siendo el 22 en el ranking. Estos
valoran aspectos como la calidad de vida, donde ocupa el puesto 19º, la
remuneración para directivos
(21º), o las infraestructuras sanitarias, el punto en el que obtiene
mejor puntuación, siendo noveno. Aunque esa buena imagen en el exterior
puede verse afectada en la próxima edición del índice por la
inestabilidad política que se mantiene en
Cataluña: “La falta de certeza política afecta, y España corre el riesgo de verse afectada”, analiza Caballero.
El informe de IMD constata una profunda brecha entre los
países occidentales y el resto.De media, estos se sitúan entre las
posiciones
15 y 20 de la clasificación, mientras que
los latinoamericanos están por encima del 50, y los de Europa del Este,
del 40. “La educación marca esa brecha, pero en términos de atracción,
tiene mucho que ver la seguridad, la estabilidad política. Es lo que
castiga a Brasil, México o Colombia. Hay buena inversión en educación,
pero la inseguridad o no apostar por las habilidades que demanda el
mercado les lastra”. Lo contrario ocurre en los
países nórdicos de Europa,
en las primeras posiciones. “Allí se alinean unos sistemas educativos
robustos con un fuerte atractivo para extranjeros, que les permite
compensar fugas de talento”, señala Caballero. Peor resultado obtiene
EEUU (16º), lastrado por un mejorable desarrollo de talento , y China
(40º), donde el idioma es una barrera.
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