Al pasar por la plaza Santa Cruz a uno le puede dar un súbito golpe
de frío. ¿Por qué? Porque de uno de sus pequeños comercios cuelga un
cartel en el que se lee Siberia-Aragón. Sin embargo, una vez dentro de
esta suerte de ultramarinos, donde bien podría comprar el doctor
Zhivago, no hay gelidez que valga.
"Llevamos tres meses abiertos y la cosa está funcionando.
Tenemos una amplia oferta de lo que aquí se consideran 'delicatessen' a
muy buen precio", explica en un correctísimo español Nikita Smirnov. Su
apellido, sí, evoca a uno de los productos rusos más demandados por los
españoles, el vodka, pero en la tienda de Nikita se pueden encontrar
otras bebidas más exóticas. "El tópico ruso se apoya en tres elementos:
el vodka, el caviar y las matrioshkas. Aquí, aunque también tenemos esa
oferta, ampliamos las miras a muchos más productos como el cognac ruso o
los licores de bayas y arándanos".
También se venden "bayas silvestres o espino amarillo, que se
come crudo y es como un cítrico con más vitamina C que el propio limón",
explica Nikita. Por sus estantes se ven latas y botes de etiquetas
indescifrables (están todas en alfabeto cirílico), aunque con un poco de
ayuda se descubre que encierran vinagre blanco de hortalizas, mortadela
de ternera, paté de salmón ahumado o huevas de perca. "La gastronomía
rusa tiene mucho tirón", dice, al tiempo que desmiente un mito: "No, no,
la ensaladilla rusa no es rusa, simplemente la bautizaron así, pero
nada tiene que ver con nosotros", sonríe este gigantón que lleva diez
años viviendo en España.
Sus clientes comenzaron siendo amigos e inmigrantes de su
propia comunidad -hay cerca de mil rusos en Zaragoza, más otras tantas
personas de Moldavia, Azerbaiyán, Georgia, Armenia y otros países de la
órbita ex soviética- aunque, poco a poco, los españoles se convencen
más. "Además, como estamos en el Casco Viejo también pasan muchos
turistas y entran a cotillear. Ah, y muchos zaragozanos que han visitado
Rusia y luego quieren 'repetir' y volver a probar tal o cual comida",
explica.
Figuritas e iconos
Pero no todo iba a ser gastronomía -aunque antes de dar carpetazo al
asunto, explican, que quieren hacer un libro de recetas para enseñar a
cocinar sus 'comidas a cuchara'-. En Siberia-Aragón también se
encuentran iconos ortodoxos pintados a mano, huevos de Pascua repletos
de cintas o esos imperdibles con muñequitas 'matrioshkas' colgando que
están tan de moda. La madre de Nikita, Larisa Smirnova, explica las
ambiciones culturales del negocio, que en breve incluirá también un
espacio expositivo: "Existe mucha inmigración y la tienda también sirve
de punto de encuentro para estar en contacto entre nosotros y no perder
las costumbres". En Zaragoza, cuentan, hay dos asociaciones (Arka y
Souz) y un grupo folclórico, llamado Kupalinka, que actúa con sus bailes
en las diferentes fiestas.
También hay otras tiendas de productos rusos -"bueno, ahora
más ucranianos"- en Zaragoza como la propia Kalinka, una de las más
conocidas, que abrió en 2005 y está cerca de la puerta del Carmen. Entre
todos urden el sueño de formar una Casa de Rusia en Zaragoza, aunque
estas aspiraciones son laboriosas y a veces se resisten: "Intentamos
montar un negocio de artesanía, porque también tallo madera con formas
decorativas, pero no cuajó", cuenta Nikita, que, sin embargo, no tuvo
miedo a abrir su ultramarinos en plena crisis. "Trabajé en el pabellón
de la Expo de mi país y allí ya me di cuenta de que la comida y los
productos 'gourmet' como el boletus, la nata agria o el kefir (en España
se compra de leche de cabra y nosotros lo hacemos de vaca) causaban
furor", explica. "Además, todos los que compran, vuelven, y eso es buena
señal", dice, antes de contar que sus productos le llegan en su mayoría
vía Alicante, Valencia y Barcelona. Su pan de centeno (¡del 65% de
centeno!), sus mostazas picantes y sus arándanos agrios les hacen pensar
que están un poco más cerca de aquella región más allá de los Urales, a
la que vuelven -eso sí- cuando tienen vacaciones.
Messi, el pasado martes, en el Georgios Karaiskakis, durante el partido ante Olympiacos. AFPLeo
Messi ha donado a Médicos Sin Fronteras los más de 72.000 euros
procedentes de la indemnización recibida por la sentencia condenatoria
al diario La Razón por un artículo en el que se vulneraba su honor.
De ese modo, el astro del Barcelona ha optado por entregar esos
72.783,20 euros a esta organización sin ánimo de lucro tras conocerse el
veredicto a su favor.
El pago de esa cifra llega tras
la condena del Juzgado de Primera Instancia número 8 de Gavà y
ratificada después por la Audiencia Provincial de Barcelona, que
castigaba al citado periódico y al autor del texto, Alfonso Ussía, por el texto 'Sonatina', tal y como explican fuentes del jugador.
Este
gesto no es el primero del futbolista argentino. De hecho, uno de los
últimos fue obsequiar a distintos entes benéficos con el importe de los
regalos de boda de su matrimonio con Antonella Roccuzzo, celebrado el pasado 30 de junio.
¿Cómo pudo ser posible?, se preguntan los argentinos sin poder borrar
de sus ojos las marcas del espanto que muestran las pantallas de la
televisión y los teléfonos. La muerte de cinco amigos nacidos y crecidos en Rosario, la ciudad de Leonel Messi, durante el ataque terrorista perpetrado en Nueva York, en
el cual fallecieron otras tres personas, encuentra solo interrogantes,
vacío, nunca respuestas, apenas reacciones espontáneas de espanto.
El consulado argentino en Buenos Aires emite casi 3000 visas diarias. Los argentinos viajan y viajan a Estados Unidos. Más de 350.000 por año. Suelen preferir Miami y Nueva York. Esto último es lo que decidieron hacer cinco ex compañeros del Instituto Politécnico de Rosario,
escuela donde forjaron un vínculo profundo que se propusieron celebrar
con una nueva aventura grupal. El destino los ubicó a la hora y el lugar
equivocado. Las edades de Hernán Diego Mendoza, Diego Enrique Angelini,
Alejandro Damián Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferruchi, oscilaban
entre 48 y 49 años. Eran en su mayoría arquitectos y empresarios bien situados.
Habían
partido de Rosario el sábado pasado con una certeza: se trataba del
viaje más anhelado por el quinteto. Hasta fueron a visitar a un amigo
común a Boston. El martes retornaron a Manhattan. En
sus calles se toparon con muchas caras conocidas: argentinos, como
ellos, dispuestos a aprovechar vorazmente las ventajas comparativas del
dólar barato y traerse de Estados Unidos ordenadores, televisores,
plataformas de juegos, todo lo posible e imposible. Ellos, en cambio,
pensaron que era mejor recorrer la ciudad moderna por excelencia subidos
a una bicicleta. Sentir el frenesí de esas avenidas,
el portento de su arquitectura, la mezcla de lo hipermoderno y lo que
alguna vez fue apenas moderno, pero ya es historia. Por eso se fueron a
pasear por la zona de Lower Manhattan. La estación final la puso el destino. El recorrido terminó en tragedia.
Hacía
un año que el quinteto venía planeando encontrarse en otra parte del
mundo. Tenían muchas cosas que contarse y evocar desde el día que se
graduaron, en 1987, en una de las escuelas más exigentes de la provincia
de Santa Fe. 'El Poli', como suelen llamar a los alumnos al Instituto
Politécnico, genera en sus alumnos fuerte nivel de identificación y
pertenencias. Lo usual es que se formen grupos muy compactos que se
prolongan de graduarse. Hernán, Diego, Alejandro, Ariel y Ferruchi,
quisieron dar una prueba más de esa fortaleza.
Les unía un pasado común, un sinfín de situaciones y un presente.
Y además, había otras razones potentes para alegrarse. Ariel Erlij,
propietario de la firma Ivanar, una empresa que se dedica a la
producción y comercialización de productos siderúrgicos, iba a levantar
su segunda fábrica con una millonaria inversión. Ese era otro motivo
para alzar las copas y brindar por el futuro. Se habían jurado que, como
dice un tango, 30 años "son nada". Había un “todo” por delante.
De
hecho, habían resuelto que, de vuelta a Rosario, seguirían los
festejos, sumando a otros exalumnos que no quisieron o pudieron subirse
al avión. En una senda para ciclistas de Manhattan, a veces en fila
india, otras conversando entre sí, imaginaban posibles aventuras.
Cuatro de ellos fallecieron en el acto. El restante perdió la vida
cuando era trasladado a la ambulancia. "El horror de la violencia y el terrorismo nos golpea otra vez de cerca.
Nuestra solidaridad con los heridos y familiares de las víctimas", dijo
el gobernador santafecino Miguel Lifschitz. El presidente Mauricio
Macri también expresó su azoramiento y dolor. Las querellas internas de
los argentinos se han suspendido por un momento. MÁS EN MSN: El vídeo que muestra al autor del atropello mortal de Nueva York después del ataque
La pintada de Loretto que ha sido borrada en Camden EMEl
humor inglés presume de saber reírse de uno mismo. Pero tiene también
sus límites. Uno de ellos es la reina y las chanzas que se pueden hacer
con ella. El artista callejero Loretto ha rozado, o sobrepasado, esa línea imprecisa entre la broma y la injuria. Loretto, más político que Bansky, pintó la semana pasada un mural de la reina Isabel II enjoyada, con corona, bolso y tacones enseñando el muslo en el que lleva pintado un tatuaje con el anagrama anarquista. El retrato al fresco, ubicado en la calle Gray's Inn, del norte de Londres, fue borrado el lunes pasado por el Ayuntamiento de Camden tras recibir una queja de un ciudadano que lo consideró "injurioso". Said Effafali, propietario de la casa en cuya pared se pintó el mural, había aprobado la elaboración de dos murales de la reina.
El otro la pintaba también con la corona y las joyas, medias pegadas a
las piernas, corsé, cigarrillo en mano y haciendo calle. Los servicios
del ayuntamiento citado llegaron a primera hora de la mañana con la
orden de pasar una o dos capas de pintura por encima de los murales y adujeron que el grafiti constituía, "una deshonra a la reina".
Las pinturas de Loretto
adornan bastantes paredes del norte de Londres. El pintor, del que se
dice que vive en el sur de la ciudad, mantiene el anonimato al estilo de
Bansky. Loretto se caracteriza por retratar a personas conocidas, especialmente políticos, o situaciones sociales resultado de decisiones políticas. Una de sus obras dibuja a la primera ministra Theresa May en forma de Marilyn Monroe con el vestido azul que se levanta al aire en medio de la calle. Otra de sus imágenes es la princesa Diana sentada en una acera como mendiga.
El líder laborista, Jeremy Corbyn, ha sido caracterizado como San Francisco de Asís por los pinceles de Loretto mientras que el presidente norteamericano Donald Trump
figura como un grado en la evolución de la especie que va del mono al
hombre y, de nuevo, al simio. Los servicios de limpieza del Ayuntamiento
de Camden, en donde la cantante Amy Winehouse pervive
con imágenes para todos los gustos en las paredes, ha hecho público un
comunicado en el que dice lo siguiente: "Un ciudadano presentó una queja
por escrito de un grafiti injurioso el día 28 de octubre. Fue borrado
el día 30 tras informar al propietario del inmueble de la razón de la
supresión". Con la reina, ni se juega ni se la pinta pícara.
"Me
la quitaron el 13 de agosto de 2014. Aquí están los papeles que me
hicieron firmar, no entiendo mucho lo que está escrito. Es mi única
hija... estoy destrozada. Sólo puedo verla una vez a la semana durante
una hora. Me han dicho que no llore durante las visitas porque la pongo
nerviosa y que si lloro cuando la veo no me dejarán verla de nuevo".
Habla Mamá Favour, una de las mujeres nigerianas entrevistadas por Women's Link Worldwide para su informe Madres en las redes de trata, derechos robados,
que han presentado esta mañana en Madrid. El estudio aborda los
problemas que enfrentan las mujeres nigerianas víctimas de trata y sus
hijos e hijas durante su tránsito migratorio en Europa y, sobre todo, las dificultades que encuentran para ejercer la maternidad una vez llegan a su destino.
El informe presenta las historias de mujeres nigerianas asentadas en cuatro regiones europeas con sus hijos e hijas: España, Francia, Alemania y Dinamarca.
En el caso concreto de España, Women's Link denuncia la falta de
protección y consideración con la situación de estas madres por parte de
las autoridades, que "en lugar de buscar soluciones que protejan a la
unidad familiar de la violencia de las redes de trata, deciden retirar
las custodias y alejar a los niños y niñas de sus madres, lo que vulnera
su derecho a la vida familiar".
"España es uno de los
países donde más se separa a las familias. Rara vez pensamos en que
estas mujeres también tienen derecho a ser madres y a tener una familia.
Es necesario que la prioridad de las autoridades empiece a ser la de
proteger los derechos humanos de las víctimas de trata y, por tanto, la
de proteger su derecho a estar con sus hijos e hijas.", explica Gema Fernández, coordinadora del informe y abogada de Women's Link.
Una de las historias recogidas en el texto es la de Mama Favour, una mujer nigeriana nacida en Benin City,
al sur del país, donde ingresó en la red de trata a muy temprana edad, y
que junto a su hija Favour, de siete años, ha transitado por Níger, Argelia y Marruecos hasta llegar a España. En el verano de 2014 llegaron a Tarifa y fueron trasladadas a un centro de acogida para personas migrantes en Córdoba.
Allí decretaron que la pequeña estaba en situación de desamparo en base
a los informes que recibieron de la organización que gestiona el centro
de acogida, un informe de la policía que la identificó como víctima de
trata y el deseo expreso de ella de abandonar el centro con su hija.
Como resultado le fue retirada la tutela e ingresaron a Favour en un
centro de protección.
Para recuperarla, Mama Favour se trasladó a un centro de víctimas de trata en Zaragoza,
sin embargo, ella no se consideraba una víctima de trata: "No soy
víctima, tengo que pagar mi viaje, es normal, he aceptado venir para que
me devolvieran a mi hija". Finalmente, acabó trasladándose a Francia, para poder trabajar y terminar de pagar su deuda con la red de trata: "Si no algo malo le pasará a mi familia y a Favour".
Fallas en el sistema de protección
La
experiencia de Mama Favour se repite en el resto de historias
documentadas. La realidad de las mujeres captadas por redes de trata es
muy delicada, y se agrava cuando quedan embarazadas, en muchas ocasiones
como resultado de la violencia sexual sufrida, y comienzan a ejercer su
maternidad mientras continúan formando parte de estas redes o después
de haberlo hecho. A pesar de que la Unión Europea ha desarrollado un sistema común de asilo (SECA)
y ha legislado en materia de trata, la organización denuncia que en la
práctica las mujeres se encuentran ante sistemas de identificación y
protección muy diferentes cuando se mueven de un país a otro, algo que
ocurre con frecuencia, ya que las redes movilizan a las mujeres por los
distintos países para eludir las autoridades o mejorar sus beneficios.
España
es uno de los países al que más mujeres llegan por su condición de país
de tránsito hacia otras regiones europeas. La legislación española
prevé mecanismos cuando llegan a las fronteras posibles víctimas, como
el llamado periodo de restablecimiento y reflexión, mediante el que se
otorga un plazo de tiempo para que la persona permanezca en el
territorio sin ser sancionada y que tiene como requisito la
autoidentificación de la propia mujer como víctima de trata y su
internación en un centro. Sin embargo, muchas mujeres -como en el caso
de Mama Favour- no se consideran víctimas: esa "falta de
autoidentificación forma parte intrínseca de la naturaleza de la trata y
del miedo que tienen las mujeres", explican, y las autoridades
interpretan esta negativa como un nuevo factor de riesgo para sus hijos e
hijas, con la consecuente retirada de la custodia. De hecho, durante el
año 2013, de los 736 periodos de restablecimiento y reflexión que se
ofrecieron, 603 fueron rechazados por las víctimas.
La
organización alerta de que en ninguno de los casos que identificaron
existía maltrato o negligencia de las madres hacia sus hijos e hijas y
que las autoridades españolas se basaron en el prejuicio de que "la
situación de víctima de trata de la mujer coloca automáticamente al
menor en situación de desamparo" para retirar la custodia sin buscar
alternativas que eviten la ruptura de la unidad familiar. Tampoco en
aquellos casos en los que las mujeres cumplieron con los requisitos
exigidos por los servicios de protección se pudieron asegurar las
custodias y "la recuperación posterior de los niños y niñas fue
complicada y, en algunos casos, nunca tuvo lugar", denuncian.
Imposición del modelo de maternidad occidental
Aparte
de las deficiencias en los sistemas de protección, el informe resalta
la discriminación a la que se enfrentan estas mujeres en su rol de
madres debido a los estereotipos que existen en las sociedades europeas
dada su condición de migrantes, su origen étnico o el ejercicio de la
prostitución. Lo que conlleva que automáticamente se dude de su
capacidad para ejercer la maternidad y cuidar de sus hijas e hijos.
Según
las organizaciones que se dedican a acompañar a las mujeres en sus
procesos de integración, las instituciones consideran a las mujeres
nigerianas "malas madres" por ejercer su maternidad de forma distinta a
la europea. Y alertan de que en muchas ocasiones las decisiones
referidas a la tutela se ven condicionadas por estas visiones
estereotipadas. Helena Maleno, experta en migraciones y
consultora de Women's Link explica que "esas madres intentan ejercer la
maternidad en contextos donde sus derechos están robados y buscan
estrategias para poder seguir ejerciendo la maternidad".
Esa
visión la comparten las mujeres entrevistadas en el informe, que
sienten cómo los servicios de protección "esperan de ellas unos
estándares determinados que se alejan de su forma de entender la crianza
y que se tienen que adaptar a los modelos de educación europeos". Así
lo cuenta Mama Bright, asentada en París: "Es complicado tener hijos en Europa. Aquí no es como en Nigeria,
que todo el mundo se encarga de ellos, los criamos entre nosotras. Aquí
siempre te están vigilando. Conozco a otras mujeres que al final han
perdido a sus hijos porque han tenido que trabajar. La policía iba a sus
casas o el colegio también las llamaba y bueno, perdieron a los niños".
La
consecuencia de esta estigmatización es que en las instituciones, como
hospitales o colegios, las alarmas se encienden antes cuando se trata de
hijos o hijas de madres nigerianas que cuando se trata de mujeres de
otras nacionalidades. "Las mujeres experimentan las consecuencias de la
dificultad de las instituciones para verlas como madres de familia",
afirman.
Enfoque de derechos humanos
Para
Women's Link es necesario implementar un enfoque de derechos humanos y
de protección a las mujeres y niños y niñas que prevalezca por encima de
los sistemas de control migratorio, asegurando el bienestar de las
niñas y niños y el derecho de las mujeres a ejercer su maternidad en
condiciones adecuadas. Por lo tanto, consideran que debería el
respetarse su derecho a la vida privada y familiar, que en estas
situaciones "se ve vulnerado primero por la red de trata pero también
por las administraciones públicas que deben fomentar la protección de la
unidad familiar". Viviana Waisman, presidenta de la organización, cree que es crucial mejorar la comunicación entre las instituciones del Estado y formar a "jueces en temas de estereotipos de género".
Así, recomiendan a la administración seguir las directrices de UNICEF
que señalan que las hijas e hijos de víctimas de trata deben
beneficiarse de los mismos mecanismos de protección, reparación y
reintegración que sus madres e intentar que la familia no sea separada.
Dentro de esa estrategia, recomiendan proporcionar sistemas de
protección integrales que consideren todas las opciones existentes en
función de las circunstancias de cada persona, y trabajar de forma
transnacional entre los países de la Unión Europea.
Denuncian que las autoridades españolas separan a las víctimas de trata de sus hijos
"Me
la quitaron el 13 de agosto de 2014. Aquí están los papeles que me
hicieron firmar, no entiendo mucho lo que está escrito. Es mi única
hija... estoy destrozada. Sólo puedo verla una vez a la semana durante
una hora. Me han dicho que no llore durante las visitas porque la pongo
nerviosa y que si lloro cuando la veo no me dejarán verla de nuevo".
Habla Mamá Favour, una de las mujeres nigerianas entrevistadas por Women's Link Worldwide para su informe Madres en las redes de trata, derechos robados,
que han presentado esta mañana en Madrid. El estudio aborda los
problemas que enfrentan las mujeres nigerianas víctimas de trata y sus
hijos e hijas durante su tránsito migratorio en Europa y, sobre todo, las dificultades que encuentran para ejercer la maternidad una vez llegan a su destino.
El informe presenta las historias de mujeres nigerianas asentadas en cuatro regiones europeas con sus hijos e hijas: España, Francia, Alemania y Dinamarca.
En el caso concreto de España, Women's Link denuncia la falta de
protección y consideración con la situación de estas madres por parte de
las autoridades, que "en lugar de buscar soluciones que protejan a la
unidad familiar de la violencia de las redes de trata, deciden retirar
las custodias y alejar a los niños y niñas de sus madres, lo que vulnera
su derecho a la vida familiar".
"España es uno de los
países donde más se separa a las familias. Rara vez pensamos en que
estas mujeres también tienen derecho a ser madres y a tener una familia.
Es necesario que la prioridad de las autoridades empiece a ser la de
proteger los derechos humanos de las víctimas de trata y, por tanto, la
de proteger su derecho a estar con sus hijos e hijas.", explica Gema Fernández, coordinadora del informe y abogada de Women's Link.
Una de las historias recogidas en el texto es la de Mama Favour, una mujer nigeriana nacida en Benin City,
al sur del país, donde ingresó en la red de trata a muy temprana edad, y
que junto a su hija Favour, de siete años, ha transitado por Níger, Argelia y Marruecos hasta llegar a España. En el verano de 2014 llegaron a Tarifa y fueron trasladadas a un centro de acogida para personas migrantes en Córdoba.
Allí decretaron que la pequeña estaba en situación de desamparo en base
a los informes que recibieron de la organización que gestiona el centro
de acogida, un informe de la policía que la identificó como víctima de
trata y el deseo expreso de ella de abandonar el centro con su hija.
Como resultado le fue retirada la tutela e ingresaron a Favour en un
centro de protección.
Para recuperarla, Mama Favour se trasladó a un centro de víctimas de trata en Zaragoza,
sin embargo, ella no se consideraba una víctima de trata: "No soy
víctima, tengo que pagar mi viaje, es normal, he aceptado venir para que
me devolvieran a mi hija". Finalmente, acabó trasladándose a Francia, para poder trabajar y terminar de pagar su deuda con la red de trata: "Si no algo malo le pasará a mi familia y a Favour".
Fallas en el sistema de protección
La
experiencia de Mama Favour se repite en el resto de historias
documentadas. La realidad de las mujeres captadas por redes de trata es
muy delicada, y se agrava cuando quedan embarazadas, en muchas ocasiones
como resultado de la violencia sexual sufrida, y comienzan a ejercer su
maternidad mientras continúan formando parte de estas redes o después
de haberlo hecho. A pesar de que la Unión Europea ha desarrollado un sistema común de asilo (SECA)
y ha legislado en materia de trata, la organización denuncia que en la
práctica las mujeres se encuentran ante sistemas de identificación y
protección muy diferentes cuando se mueven de un país a otro, algo que
ocurre con frecuencia, ya que las redes movilizan a las mujeres por los
distintos países para eludir las autoridades o mejorar sus beneficios.
España
es uno de los países al que más mujeres llegan por su condición de país
de tránsito hacia otras regiones europeas. La legislación española
prevé mecanismos cuando llegan a las fronteras posibles víctimas, como
el llamado periodo de restablecimiento y reflexión, mediante el que se
otorga un plazo de tiempo para que la persona permanezca en el
territorio sin ser sancionada y que tiene como requisito la
autoidentificación de la propia mujer como víctima de trata y su
internación en un centro. Sin embargo, muchas mujeres -como en el caso
de Mama Favour- no se consideran víctimas: esa "falta de
autoidentificación forma parte intrínseca de la naturaleza de la trata y
del miedo que tienen las mujeres", explican, y las autoridades
interpretan esta negativa como un nuevo factor de riesgo para sus hijos e
hijas, con la consecuente retirada de la custodia. De hecho, durante el
año 2013, de los 736 periodos de restablecimiento y reflexión que se
ofrecieron, 603 fueron rechazados por las víctimas.
La
organización alerta de que en ninguno de los casos que identificaron
existía maltrato o negligencia de las madres hacia sus hijos e hijas y
que las autoridades españolas se basaron en el prejuicio de que "la
situación de víctima de trata de la mujer coloca automáticamente al
menor en situación de desamparo" para retirar la custodia sin buscar
alternativas que eviten la ruptura de la unidad familiar. Tampoco en
aquellos casos en los que las mujeres cumplieron con los requisitos
exigidos por los servicios de protección se pudieron asegurar las
custodias y "la recuperación posterior de los niños y niñas fue
complicada y, en algunos casos, nunca tuvo lugar", denuncian.
Imposición del modelo de maternidad occidental
Aparte
de las deficiencias en los sistemas de protección, el informe resalta
la discriminación a la que se enfrentan estas mujeres en su rol de
madres debido a los estereotipos que existen en las sociedades europeas
dada su condición de migrantes, su origen étnico o el ejercicio de la
prostitución. Lo que conlleva que automáticamente se dude de su
capacidad para ejercer la maternidad y cuidar de sus hijas e hijos.
Según
las organizaciones que se dedican a acompañar a las mujeres en sus
procesos de integración, las instituciones consideran a las mujeres
nigerianas "malas madres" por ejercer su maternidad de forma distinta a
la europea. Y alertan de que en muchas ocasiones las decisiones
referidas a la tutela se ven condicionadas por estas visiones
estereotipadas. Helena Maleno, experta en migraciones y
consultora de Women's Link explica que "esas madres intentan ejercer la
maternidad en contextos donde sus derechos están robados y buscan
estrategias para poder seguir ejerciendo la maternidad".
Esa
visión la comparten las mujeres entrevistadas en el informe, que
sienten cómo los servicios de protección "esperan de ellas unos
estándares determinados que se alejan de su forma de entender la crianza
y que se tienen que adaptar a los modelos de educación europeos". Así
lo cuenta Mama Bright, asentada en París: "Es complicado tener hijos en Europa. Aquí no es como en Nigeria,
que todo el mundo se encarga de ellos, los criamos entre nosotras. Aquí
siempre te están vigilando. Conozco a otras mujeres que al final han
perdido a sus hijos porque han tenido que trabajar. La policía iba a sus
casas o el colegio también las llamaba y bueno, perdieron a los niños".
La
consecuencia de esta estigmatización es que en las instituciones, como
hospitales o colegios, las alarmas se encienden antes cuando se trata de
hijos o hijas de madres nigerianas que cuando se trata de mujeres de
otras nacionalidades. "Las mujeres experimentan las consecuencias de la
dificultad de las instituciones para verlas como madres de familia",
afirman.
Enfoque de derechos humanos
Para
Women's Link es necesario implementar un enfoque de derechos humanos y
de protección a las mujeres y niños y niñas que prevalezca por encima de
los sistemas de control migratorio, asegurando el bienestar de las
niñas y niños y el derecho de las mujeres a ejercer su maternidad en
condiciones adecuadas. Por lo tanto, consideran que debería el
respetarse su derecho a la vida privada y familiar, que en estas
situaciones "se ve vulnerado primero por la red de trata pero también
por las administraciones públicas que deben fomentar la protección de la
unidad familiar". Viviana Waisman, presidenta de la organización, cree que es crucial mejorar la comunicación entre las instituciones del Estado y formar a "jueces en temas de estereotipos de género".
Así, recomiendan a la administración seguir las directrices de UNICEF
que señalan que las hijas e hijos de víctimas de trata deben
beneficiarse de los mismos mecanismos de protección, reparación y
reintegración que sus madres e intentar que la familia no sea separada.
Dentro de esa estrategia, recomiendan proporcionar sistemas de
protección integrales que consideren todas las opciones existentes en
función de las circunstancias de cada persona, y trabajar de forma
transnacional entre los países de la Unión Europea.
Denuncian que las autoridades españolas separan a las víctimas de trata de sus hijos
"Me
la quitaron el 13 de agosto de 2014. Aquí están los papeles que me
hicieron firmar, no entiendo mucho lo que está escrito. Es mi única
hija... estoy destrozada. Sólo puedo verla una vez a la semana durante
una hora. Me han dicho que no llore durante las visitas porque la pongo
nerviosa y que si lloro cuando la veo no me dejarán verla de nuevo".
Habla Mamá Favour, una de las mujeres nigerianas entrevistadas por Women's Link Worldwide para su informe Madres en las redes de trata, derechos robados,
que han presentado esta mañana en Madrid. El estudio aborda los
problemas que enfrentan las mujeres nigerianas víctimas de trata y sus
hijos e hijas durante su tránsito migratorio en Europa y, sobre todo, las dificultades que encuentran para ejercer la maternidad una vez llegan a su destino.
El informe presenta las historias de mujeres nigerianas asentadas en cuatro regiones europeas con sus hijos e hijas: España, Francia, Alemania y Dinamarca.
En el caso concreto de España, Women's Link denuncia la falta de
protección y consideración con la situación de estas madres por parte de
las autoridades, que "en lugar de buscar soluciones que protejan a la
unidad familiar de la violencia de las redes de trata, deciden retirar
las custodias y alejar a los niños y niñas de sus madres, lo que vulnera
su derecho a la vida familiar".
"España es uno de los
países donde más se separa a las familias. Rara vez pensamos en que
estas mujeres también tienen derecho a ser madres y a tener una familia.
Es necesario que la prioridad de las autoridades empiece a ser la de
proteger los derechos humanos de las víctimas de trata y, por tanto, la
de proteger su derecho a estar con sus hijos e hijas.", explica Gema Fernández, coordinadora del informe y abogada de Women's Link.
Una de las historias recogidas en el texto es la de Mama Favour, una mujer nigeriana nacida en Benin City,
al sur del país, donde ingresó en la red de trata a muy temprana edad, y
que junto a su hija Favour, de siete años, ha transitado por Níger, Argelia y Marruecos hasta llegar a España. En el verano de 2014 llegaron a Tarifa y fueron trasladadas a un centro de acogida para personas migrantes en Córdoba.
Allí decretaron que la pequeña estaba en situación de desamparo en base
a los informes que recibieron de la organización que gestiona el centro
de acogida, un informe de la policía que la identificó como víctima de
trata y el deseo expreso de ella de abandonar el centro con su hija.
Como resultado le fue retirada la tutela e ingresaron a Favour en un
centro de protección.
Para recuperarla, Mama Favour se trasladó a un centro de víctimas de trata en Zaragoza,
sin embargo, ella no se consideraba una víctima de trata: "No soy
víctima, tengo que pagar mi viaje, es normal, he aceptado venir para que
me devolvieran a mi hija". Finalmente, acabó trasladándose a Francia, para poder trabajar y terminar de pagar su deuda con la red de trata: "Si no algo malo le pasará a mi familia y a Favour".
Fallas en el sistema de protección
La
experiencia de Mama Favour se repite en el resto de historias
documentadas. La realidad de las mujeres captadas por redes de trata es
muy delicada, y se agrava cuando quedan embarazadas, en muchas ocasiones
como resultado de la violencia sexual sufrida, y comienzan a ejercer su
maternidad mientras continúan formando parte de estas redes o después
de haberlo hecho. A pesar de que la Unión Europea ha desarrollado un sistema común de asilo (SECA)
y ha legislado en materia de trata, la organización denuncia que en la
práctica las mujeres se encuentran ante sistemas de identificación y
protección muy diferentes cuando se mueven de un país a otro, algo que
ocurre con frecuencia, ya que las redes movilizan a las mujeres por los
distintos países para eludir las autoridades o mejorar sus beneficios.
España
es uno de los países al que más mujeres llegan por su condición de país
de tránsito hacia otras regiones europeas. La legislación española
prevé mecanismos cuando llegan a las fronteras posibles víctimas, como
el llamado periodo de restablecimiento y reflexión, mediante el que se
otorga un plazo de tiempo para que la persona permanezca en el
territorio sin ser sancionada y que tiene como requisito la
autoidentificación de la propia mujer como víctima de trata y su
internación en un centro. Sin embargo, muchas mujeres -como en el caso
de Mama Favour- no se consideran víctimas: esa "falta de
autoidentificación forma parte intrínseca de la naturaleza de la trata y
del miedo que tienen las mujeres", explican, y las autoridades
interpretan esta negativa como un nuevo factor de riesgo para sus hijos e
hijas, con la consecuente retirada de la custodia. De hecho, durante el
año 2013, de los 736 periodos de restablecimiento y reflexión que se
ofrecieron, 603 fueron rechazados por las víctimas.
La
organización alerta de que en ninguno de los casos que identificaron
existía maltrato o negligencia de las madres hacia sus hijos e hijas y
que las autoridades españolas se basaron en el prejuicio de que "la
situación de víctima de trata de la mujer coloca automáticamente al
menor en situación de desamparo" para retirar la custodia sin buscar
alternativas que eviten la ruptura de la unidad familiar. Tampoco en
aquellos casos en los que las mujeres cumplieron con los requisitos
exigidos por los servicios de protección se pudieron asegurar las
custodias y "la recuperación posterior de los niños y niñas fue
complicada y, en algunos casos, nunca tuvo lugar", denuncian.
Imposición del modelo de maternidad occidental
Aparte
de las deficiencias en los sistemas de protección, el informe resalta
la discriminación a la que se enfrentan estas mujeres en su rol de
madres debido a los estereotipos que existen en las sociedades europeas
dada su condición de migrantes, su origen étnico o el ejercicio de la
prostitución. Lo que conlleva que automáticamente se dude de su
capacidad para ejercer la maternidad y cuidar de sus hijas e hijos.
Según
las organizaciones que se dedican a acompañar a las mujeres en sus
procesos de integración, las instituciones consideran a las mujeres
nigerianas "malas madres" por ejercer su maternidad de forma distinta a
la europea. Y alertan de que en muchas ocasiones las decisiones
referidas a la tutela se ven condicionadas por estas visiones
estereotipadas. Helena Maleno, experta en migraciones y
consultora de Women's Link explica que "esas madres intentan ejercer la
maternidad en contextos donde sus derechos están robados y buscan
estrategias para poder seguir ejerciendo la maternidad".
Esa
visión la comparten las mujeres entrevistadas en el informe, que
sienten cómo los servicios de protección "esperan de ellas unos
estándares determinados que se alejan de su forma de entender la crianza
y que se tienen que adaptar a los modelos de educación europeos". Así
lo cuenta Mama Bright, asentada en París: "Es complicado tener hijos en Europa. Aquí no es como en Nigeria,
que todo el mundo se encarga de ellos, los criamos entre nosotras. Aquí
siempre te están vigilando. Conozco a otras mujeres que al final han
perdido a sus hijos porque han tenido que trabajar. La policía iba a sus
casas o el colegio también las llamaba y bueno, perdieron a los niños".
La
consecuencia de esta estigmatización es que en las instituciones, como
hospitales o colegios, las alarmas se encienden antes cuando se trata de
hijos o hijas de madres nigerianas que cuando se trata de mujeres de
otras nacionalidades. "Las mujeres experimentan las consecuencias de la
dificultad de las instituciones para verlas como madres de familia",
afirman.
Enfoque de derechos humanos
Para
Women's Link es necesario implementar un enfoque de derechos humanos y
de protección a las mujeres y niños y niñas que prevalezca por encima de
los sistemas de control migratorio, asegurando el bienestar de las
niñas y niños y el derecho de las mujeres a ejercer su maternidad en
condiciones adecuadas. Por lo tanto, consideran que debería el
respetarse su derecho a la vida privada y familiar, que en estas
situaciones "se ve vulnerado primero por la red de trata pero también
por las administraciones públicas que deben fomentar la protección de la
unidad familiar". Viviana Waisman, presidenta de la organización, cree que es crucial mejorar la comunicación entre las instituciones del Estado y formar a "jueces en temas de estereotipos de género".
Así, recomiendan a la administración seguir las directrices de UNICEF
que señalan que las hijas e hijos de víctimas de trata deben
beneficiarse de los mismos mecanismos de protección, reparación y
reintegración que sus madres e intentar que la familia no sea separada.
Dentro de esa estrategia, recomiendan proporcionar sistemas de
protección integrales que consideren todas las opciones existentes en
función de las circunstancias de cada persona, y trabajar de forma
transnacional entre los países de la Unión Europea.